Inspiración... Yo soy Yo

Sería muy útil poder ser aquel o aquella que ellos necesitan. Quizás maravilloso, increíble. Pero no podrá ser. Porque soy yo misma. Y no aquella que ellos o ellas o el “establishment” impone que sea. Cuando lo he sido, en mi pasado, me he agotado. Es tan pesada la máscara y la obligación de hacerlo todo siempre tan bien para caerles bien a todos y ser quien ellos quieran que sea.


Es tan pesado y doloroso buscar ser reconocida y valiosa y amada. Y te vuelve tan frágil. Porque en el fondo, aman y valoran a la máscara. No a mí. Yo estoy debajo. Esperando, como una niña, con hambre de vida y grandes espacios. Con toneladas de otro amor, más puro, para regalar y a cambio de nada.


Por eso hoy decido ser yo. Sería maravilloso ser quienes ellos quieren que sea. Pero no va a ser así. Porque hoy he decidido ser yo misma. Con mis grandezas y mis flaquezas. Soy humana. No soy perfecta. O más bien, ya estoy perfecta tal y como soy. Porque soy perfecta cuando soy YO MISMA, sin máscaras.


Hoy decido que quiero que me amen y me valoren por quien soy y lo que doy sin la máscara. Sin la intención de demostrar nada. Solo dar. Pues lo doy desde el corazón y mi experiencia humana. Y nada más. Y eso es el todo. Eso es la autenticidad. Mi autenticidad.


Hoy decido abandonar la máscara, y expresar quien soy, con mis ventajas y mis des- cocimientos, con mis límites y mis necesidades, que expreso y expongo, sin miedos, sin vergûenzas. Con mi franqueza y vulnerabilidad. Con mi luz y con mis sombras. Porque ellas también son parte de mí. Yo decido SER y dejar de tanto hacer.


Porque soy simplemente humana. Y sé que aprendo cada día en la experiencia humana. Hoy practico la humildad auténtica. Y ya no más máscaras y no más pretender lo que no soy, ni buscar ninguna aprobación.


Hoy, la aprobación y responsabilidad, son solo mías. Y si debo mejorar, lo valoraré y lo decidiré yo, y mi camino y satisfacción serán solo míos. Afuera, todo brillará, siempre. Porque solo seré yo. Yo y el mundo. Yo en el mundo. Yo, más que nunca.


Hoy disipo yo las nubes, y aprecio mi sol. Puede que no sea de agrado de todos. Pero no me importa. Es mi sol. Es mi energía. Para mí, es el más brillante. Las nubes ya no importan. Pueden estar si quieren. Ya no me molestan.

Yo soy Yo.

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